Foto AsChile

Las fiestas con gente son otra historia. Gritos, llamadas a faltas, amarillas, reproches, aplausos y silbidos. Aficionados locales y los pocos visitantes que llegaron a conocer a los Defensores del Chaco. El juego se presentó como un típico juego de playoffs, en el que los dos equipos patearon con fuerza y ​​buscaron la portería contraria.

El de Scaloni, con Correa y Molina como sorpresas de última hora, salió con todo. Messi muy ágil entre líneas con Lo Celso y De Paul en su órbita, mientras Correa tiraba diagonales por todos lados y así llegaron las primeras ocasiones del partido, con un Silva que lo cubrió todo y salvó al equipo local.

La primera media hora de partido terminó y Argentina estuvo cerca de marcar el primer gol, pero la falta de tacto en los minutos finales combinada con el mal estado del campo propició errores en los controles y los pases finales.

Correa, que tuvo la difícil tarea de reemplazar a Lautaro Martínez, tuvo mala suerte. Si fue el portero Silva en el primer tiempo, fue el defensa Villasanti quien marcó su gol en la línea en el segundo tiempo.

Por otro lado, Draw Martínez se hizo un nombre después de disparar un disparo muy difícil desde Sanabria. Argentina perdió en el medio del campo y el partido se convirtió en un viaje de ida y vuelta con muchas oportunidades para ambos equipos.

Esto llevó a Scaloni a cambiar de banquillo con los ingresos de Papu Gómez y Guido Rodríguez. Uno para crear y el otro para ordenar dispositivos. Di María y De Paul fueron las víctimas.

El Papu intentó invadir, pero no había hombres en la zona de referencia y una posible solución era el hombre de la semana en Argentina, Julián Álvarez. El von River compitió con Nico González por Correa y Lo Celso para intentar ganar el partido.

Pero Silva no quería que Argentina ganara el juego. Primero con un cabezazo del Betic Guido Rodríguez y luego con una atajada ante Papu Gómez del Sevilla. El portero del Puebla fue la figura del juego.

Y Paraguay nunca dejará de intentarlo. A pesar de que está en cuidados intensivos, se sabe que el equipo guaraní no se rinde nunca y González vino con todo para rematar un centro en Almirón, pero subió.

Argentina lo intentó todo al final, pero la confianza en sí mismos de los hombres de Berizzo y los desfiles de Silva no dejaron vagar el cero en el marcador. Un empate sin goles mentiroso en el que los dos consiguieron ganar. Bueno, pensar en Uruguay el próximo domingo.



       

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