Al encontrar el oxígeno que les faltó durante los últimos 15 años en La Paz, Argentina giró en torno a un juego donde todo el equipo, incluido Messi, fue de menos a más. Y que Bolivia dejó bien claro desde el principio de lo que es capaz cuando aparece como local. Los bolivianos arrancaron los 3.625 metros desde La Paz, liderados por un imparable Moreno Martins.

El eterno delantero centro tuvo tres ocasiones claras antes de abrir el cabezazo, tras un medido delantero centro de Chumacero claro. Pasan los años y todavía existe esa conexión entre los dos mejores jugadores bolivianos de la última década: Chumasteiger como asistente y Moreno Martins como asesino.

El gol sorprendió a Argentina. La primera mitad llegó tarde cuando el equipo de Scaloni que tenía los arrestos se despertó para presentarse. Paredes remató el poste justo antes del importante gol de Lautaro, justo antes del descanso. El delantero del Inter tuvo confianza y empujó a Lampe casi al borde del área pequeña. Y obtuvo un premio. El rebote en su pierna resultó en gol.

Lo mejor de Argentina llegó a medida que el juego envejecía. Messi creció y con eso se activó todo el ataque de su equipo. Lautaro tuvo dos ocasiones claras para adelantar a la Albiceleste, pero Lampe salvó milagrosamente una de ellas. El final del partido se convirtió en un asedio a la selección boliviana que, contrariamente a su lógica, se quedó sin aire antes de tiempo.

En otra conexión entre Messi y Lautaro, Tucu Correa parecía estar firmando la remontada con la zurda, que el VAR confirmó con tensión. Un triunfo merecido que nos permite dejar atrás el obstáculo que siempre trae consigo jugar en Bolivia. Argentina ya no estará de camino a Qatar.

Foto La Republica